La palmera, símbolo de feminidad.
Salvo el palmito, que es la única palmera europea, el resto vino de África con los musulmanes, como tantas otras cosas...
Esta de esparto es parte de la escenografía de la obra EN LA ORILLA, con Cía La Tendía.
La palmera, símbolo de feminidad.
Salvo el palmito, que es la única palmera europea, el resto vino de África con los musulmanes, como tantas otras cosas...
Esta de esparto es parte de la escenografía de la obra EN LA ORILLA, con Cía La Tendía.
En el Cabo de Gata está viva la cultura del esparto. Existen artesanos de mucha categoría por aquellas tierras, como el joven Jesús López Camacho, de 21 años y con un arte en las venas tremendo.
Es una pena que en las tiendas de artesanía de allí no se vendan los productos de la zona, sino de lejos, porque son más económicos.
España tiene una riqueza inmensa, y es nuestro deber conocerla y respetarla para, así, ponerla en valor.
Tal vez, las personas que no conocen, no distingan ni aprecien. Pero no hay color.
Me alegra enormemente ver la gran calidad de artesanos tan jóvenes como Jesús.
El futuro es él y personas como él.
Tenemos que cuidarlas. Lo merecen.
Aquí os dejo fotos de alguna de sus maravillas:
El esparto está vivo. Sube a los escenarios. Se levanta.
(Ainsss, ¡mi querido Lorca!...)
El esparto adquiere vida en los teatros. Respira y se sorprende.
Lo lleva a las tablas CÍA LA TENDÍA con el proyecto llamado EN LA ORILLA, con David Terol y Bárbara Vargas como artífices de este precioso entramado, dirigidos por Claudio Hochman y con la escenografía de Laly Martínez, una servidora que disfruta mucho con este equipo.
"¿Dónde va lo que se pierde, lo que se olvida? ¿Dónde va?"
Se tejen la música, la poesía, el esparto, la sostenibilidad, el teatro, la magia... en este lío bello.
Hoy se ha presentado en Beniaján, Murcia.
Al acabar se ha celebrado un corro espartero y el público que se ha animado ha creado un pez de esparto. Todos lo han hecho genial.
También he conocido hoy a otra espartera de la zona, Eva, del Gatico Leñero.
Vamos tejiendo, vamos tejiéndonos.
Una maravilla.