Ayer estuve en la casica, mi taller de esparto, un rincón donde sueño despierta. Ains, ¡cómo echaba de menos ir!
Esas paredes saben bien los buenos ratos vividos.
Poco necesitamos para tenerlo todo.
Para hacerla he utilizado varios metros de pleita con esparto dorado, puntas de diversos tamaños con esparto verde, espirales de esparto picado, picado por mi amiga Patri, y unos pequeños rodetes con esparto picado y tintado al vino de Jumilla.
Este diseño es de mi amiga Patricia. Por eso lo he llamado pez "Pat".
El esparto nos conectó en un primer momento.
Ahora nos conectan muchas otras magias.
Si quieres aprender a hacerlo, pincha AQUÍ.