martes, 16 de julio de 2019

UNA MANERA DE HABITAR EL ESPARTO. RESIDENCIA ARTÍSTICA

Como saben los que me conocen, soy una enamorada del esparto, esa fibra que fue esencial en mi ciudad, Jumilla.
Pretendo acercar el esparto al mundo del arte, para lograr su visibilidad y que las diversas técnicas para trabajarlo permanezcan vivas.
Organizo para ello un corro espartero el primer domingo de cada mes. Aprovecho la ocasión para invitaros a venir, es totalmente gratuito y solemos quedar en la Casa del artesano o en algún parque para, además, tomar el aperitivo.

Me encuentro ahora habitando el esparto en Villarejo de Salvanés, en la Comunidad de Madrid, con un proyecto precioso organizado por Al fresco. Museos efímeros titulado, precisamente, #habitarelesparto.
Nunca antes había estado aquí. 
Villarejo fue un pueblo espartero, de hiladores, como lo fueron Cieza y Águilas en Murcia.

La residencia tiene una permanencia de tres semanas, desde el 29 de junio al 20 de julio.

Para desarrollar los proyectos fuimos seleccionados tres artistas y dos diseñadoras.

Emociones, creación, travesuras, descubrimiento, reflexiones, sueños…
Algunas de esas cosas estamos compartiendo en #habitar el esparto.

Los creadores de esta experiencia y los artistas coincidimos en que el arte sostenible es necesario en estos tiempos de devastación incontrolada.
Desde una fibra noble y tenaz como es el esparto hemos ideado nuestros proyectos.
Al mío lo titulé ESPARTEDETODOS. ARTE EN ESPARTO y las finalidades del mismo eran muchas.
En primer lugar, elegí esta residencia porque quería compartir los conocimientos que a mí me han transmitido, pretendo desde hace más de dos años enseñar las técnicas a todas las personas que estén interesadas en conservar esta antiquísima tradición.
También quiero acercar estas técnicas al mundo del arte, porque con esparto pueden hacerse verdaderas maravillas.
Por otro lado, los corros esparteros me parecen muy interesantes: todos nos sentamos en círculo, podemos ver nuestros ojos, compartimos una pasión, hay gente de todas las edades, lo cual favorece las relaciones intergeneracionales, tan difíciles en cualquier otro campo de la vida.


Esta residencia está siendo toda una experiencia vital:
Todos llegamos el sábado 29 de junio, mi primer día de vacaciones. Eran las cinco de la tarde cuando nos reuníamos en La Tercia, un restaurante de Villarejo en la plaza principal del pueblo que, casualmente, comparte edificio con el lugar donde expondremos el sábado 20 de julio, de nombre homónimo.
Escribo desde más allá del ecuador de la residencia, ya solo nos queda una de las tres semanas.
El primer día, al poco de llegar, Maru (María Eugenia Zapatero), -que fue quien nos recibió-, nos dijo que una de las diseñadoras no podía desplazarse a la residencia por la salud de su madre. Así que éramos cuatro para esta experiencia.
También nos dijo que con la casa de campo en la que íbamos a alojarnos, la casa Libertad, habían tenido un problema y nos teníamos que quedar en casa de otra de las organizadoras, Esther San Vicente.
Al principio esto nos cayó como un jarro de agua fría, pero en cuanto conocimos la casa y a la familia de Esther, nos tranquilizamos bastante.
Éramos, pues, cuatro residentes:
- Marijose Recalde, una artista navarra que utiliza para crear materiales reciclados y vive cerca de Sesma, un pueblo espartero que trabajaba el albardín, así que pretende aplicar el esparto para realizar libros de artista incorporando el material, y aprender las distintas técnicas para poder transmitirlas en su tierra, donde pretende aunar la tradición del pueblo con las mujeres musulmanas que viven en él.
- Bartolomé Palazón, un escultor de Fortuna, que llevará una pintura rupestre de Cieza a una escultura hecha en pasta de esparto, acompañándola de unos paneles que reproducen las pinturas prehistóricas, cuyas siluetas están cosidas con esparto.
- Ana Balleste, una diseñadora de Cabo de Palos, que pretendía realizar sombrillas aplicando tela y esparto. Pero Ana no vio claro eso de quedarnos en casa de Esther, compartíamos habitación las tres chicas y también trajo a su perra, Harlem, pensando que íbamos al campo. La primera noche, Harlem lo pasó muy mal porque se quedó fuera de la casa y no estaba acostumbrada a eso. Ana se fue a resolver unas cosas a Cabo de Palos y a dejar a Harlem, y ya no volvió. Estuvo con nosotros cuatro días. Me pareció muy maja. Iré a verla pronto.

Ahora comparto habitación con Marijose, mientras que Bartolomé duerme solo. La suerte de ser el único chico. ¡Enchufado!

Es una casa grande, con un precioso jardín. Allí es donde trabajamos, rodeados de árboles como un cerezo, una morera, un almendro, un pruno, un nogal…y rodeados de gente interesante. Hemos invadido a una familia y ella nos ha invadido a nosotros, pero creo que estamos encantados. Esther y su marido, Víctor, tienen tres hijos, Manu, Juan y Martina. Y son la caña.
También están por aquí, muy a menudo, Maru y María Laura, organizadoras de la residencia, como Esther, y que nos ayudan en todo lo que pueden.  Estamos compartiendo muy buenos ratos.

Traje mi hamaca, la que me regaló el “Perrolobo” comprada en Ecuador. Fue un gran acierto, en ella trabajo con una postura ideal y cómoda. Y tengo un rincón perfecto, que he hecho mi hogar. Además, hay unas cuantas lagartijas en el muro de piedra, y eso me gusta.


La primera noche se celebraba en el pueblo La Noche en Llamas, así que había muchas actividades y gente por doquier.
Castillo del S, XVI de Villarejo
 Los hiladores estaban en la calle...hilando.

 Y un gran corro espartero se formó en el centro de la plaza. Eran las Caracitanas de Charly, a las que nos unimos a espartear. Fue un verdadero placer conocerlos. De fondo la banda de música deleitaba los eventos.



 En la casa de la Tercia pudimos escuchar LOS SONIDOS DEL ESPARTO, una instalación de Al Fresco en la que te invitaban a sentarte en los frescos sillares a escuchar esos sonidos que el esparto puede producir al viento, o cuando es rastrillado, o en contacto con el agua...


 También esa noche Murphy comenzó este grafiti, en homenaje a los hiladores del pueblo.

Continuará...

Ahora os explico un poco en qué está consistiendo el proyecto ESPARTEDETODOS. ARTE EN ESPARTO realizado estos días en Villarejo.


DESARROLLO DE LA OBRA
La primera obra con la que me puse fue con el ÁRBOL DE LOS TIEMPOS, se trata de representar un árbol con raíces y frutos cargados de semillas.
Comencé por hacer el tronco, es una pleita de quince ramales con ocho espartos en cada ramal. Después me puse con las raíces, compuestas de recinchos que van abriéndose en otros más estrechos, intentando imitar los dibujos fractales que las raíces crean. Lo mismo hice con las ramas. Por último, realicé los frutos, con punto de filete y dejando los espartos sin cortar.
En este árbol las raíces representan la tradición, los momentos pasados del esparto y a esos maestros, ya mayores, que nos han enseñado su saber.
El tronco simboliza el momento actual, esta misma residencia, luchando para que no muera esta cultura.
Y las ramas con sus frutos cargados de semillas representan el futuro, con la esperanza de que este tipo de encuentros deje huella en las nuevas generaciones y no quede en el olvido tanto conocimiento.

La segunda pieza es una mujer con los brazos alzados al cielo. Se llama EL CÁLIZ Y LA ESPADA, dos símbolos muy significativos para mí a lo largo de toda mi obra. El cáliz representa lo femenino y la espada lo masculino.

Otra de las obras consiste en un círculo formado por lagartijas. EL CORRO. Es un homenaje a esas personas amantes de los dragoncillos. La técnica utilizada es la de las llamadas puntas, que se usan para decorar objetos de esparto para otros llamado "punto de dragón". Tienen, además, unos ojos tejidos con rafia pintada y con la técnica del ganchillo.

La cuarta obra la he llamado ALICIA CRECE Y MENGUA y consiste en un par de setas, una más grande y otra más pequeña, para representar ese gran momento en que Alicia en el país de las maravillas come de la seta en la que está sentada una oruga con un narguile. 
Se han hecho las bases con pleitas y las caperuzas con punto de filete.

La quinta pieza es una lámpara con tres aros de pleita, decorada con esparto picado tejido en espiral, en la parte superior y en la campana para la bombilla se ha usado el punto de filete. Esta pieza la he titulado ILUMINANDO EL ESPARTO. 

Por último, además de las lagartijas y los juegos con los distintos colores del esparto natural, quería añadirle color, pero el tiempo ha pasado muy rápido. Así que he hecho dos simples lámparas con lana de color que llamaré MEDUSAS, la técnica empleada es el punto de filete, cerradas con una vuelta de punto de cofín y otra última de recinchillo.


Han quedado algunos diseños sin hacer de los que había planeado, pero también hemos estado haciendo muchas otras cosas, que ya os seguiré contando en la próxima entrada, porque hay tanto que contar...